Os parecerá curioso, sin embargo en este momento me he dado cuenta de que estoy vivo. Respiro y no tengo hambre, para algunos os parecerá poco, pero es un buen comienzo. Si no respirara tampoco tendría hambre, la verdad.
Con respecto al título, puede parecer «flower power», pero no os creáis que me he ido de la realidad.
Pienso que hay que ilusionarse con todo lo que se haga. Por ejemplo, en Diciembre fue la función en el cole de mi hija pequeña, que tiene 4 años. Salió 5 minutos al escenario, me vió entre tanta gente y me saludó. Aunque cuando sea mayor no se acordará de que fui a esta función, me da igual, solo necesito que mi hija sepa que estoy cuando me pueda necesitar y en ese momento se lo demostré.
Es hora de que dejemos de actuar como espejos de los demás. Hay crisis, es cierto, y hay personas pasándolo regular, por ser benevolente… Pero todos debemos poner de nuestro lado para empujar hacia el lado positivo y echarle ganas, honestidad y buen hacer. No esperes a que los demás estén contentos, con ganas e ilusionados para tu estarlo. Permítete, aunque solo sea por unos instantes, estar ajeno a la situación global del entorno.
Céntrate en ti, date diez minutos diarios solo para ti, lee un libro, muévete, aprende a cocinar, lo que sea, pero no dejes de que el tiempo pase por encima tuya sin tu permiso.
Como dice el sacerdote de la Parroquia de Las Tablas en Madrid, D. Ignacio, «En épocas de melones, cortos los sermones». Enero no es época de melones pero ya es suficiente.
Adios y que tengas un buen día.
