¿Puede la automatización de la IA destruir el empleo por escalas?

Hace más de una década, Carl Benedikt Frey y Michael Osborne publicaron un informe que revolucionó la forma en que pensamos el futuro del trabajo: “The Future of Employment”.

Su análisis, basado en machine learning sobre 702 ocupaciones, lanzó una alerta contundente:

47% de los trabajos en EE. UU. tienen un alto riesgo de ser automatizados.

¿Qué significa esto en la práctica?

Que la destrucción de empleo no será homogénea.

Será escalar y progresiva, afectando primero a determinados perfiles:

Nivel 1 – Altamente expuestos:

Trabajos de tareas rutinarias (cajeros, teleoperadores, administrativos). Sectores como transporte, logística y administración de oficinas serán los primeros en sentir el impacto.

Nivel 2 – Medianamente expuestos:

Empleos que dependen parcialmente de la creatividad o inteligencia social (diseñadores, terapeutas). Aquí el avance será más lento y necesitará nuevas capacidades de adaptación.

Nivel 3 – Mínimamente expuestos:

Áreas como salud, educación, gestión y artes. La automatización aquí será complementaria, no sustitutiva.

¿Cómo cambiará la organización de las empresas?

Ante este escenario, las empresas no solo automatizarán tareas, redefinirán sus estructuras:

Menos jerarquías, más redes: La automatización de procesos rutinarios hará que las empresas tiendan a ser más planas, eliminando capas intermedias de gestión y reforzando equipos multidisciplinares, orientados a proyectos y resultados.

Nueva división de tareas: Los trabajos humanos se reorientarán hacia el diseño, la supervisión, la estrategia y la innovación. La IA y los robots asumirán la ejecución masiva de tareas operativas.

Auge del talento híbrido: Se buscarán perfiles que combinen capacidad técnica (saber trabajar con IA y automatización) con habilidades humanas (pensamiento crítico, creatividad, liderazgo).

Formación continua como eje estratégico: Las empresas no solo contratarán por lo que sabes hoy, sino por tu capacidad de aprender y adaptarte mañana.

¿Qué nos enseña todo esto?

Que el futuro del empleo no depende solo de la tecnología, sino también de nuestra capacidad de evolucionar en habilidades menos rutinarias y más humanas.

No todos los empleos desaparecerán, pero todos los empleos cambiarán.

Y con ellos, cambiarán las empresas.

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